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Un discurso emocionante

El día 23 de Julio de 2016 ha sido la boda de mi prima Samantha con su ya marido Juanjo, ha sido una boda llena de sorpresas, emociones y para mi un gran reto debido a mi timidez.

Por que un tiempo atrás, mi primo Raúl a través del grupo de Whatsapp que tenemos en la familia comentó que alguien tendría que salir a decir un discurso (o unas palabras) en la ceremonia, algunos callados y otros expresando que no se atreverían, algo lógico es una responsabilidad grande. Lo que no se esperaba nadie es que yo me ofreciera a dar ese discurso ¡si el tímido de la familia va a dar un discurso en la boda de su prima!

La verdad que al principio me quedé pensando en la locura que he hecho, pero asumí la responsabilidad que conlleva las palabras decir y de hacerlo bien sin que los nervios me afectasen. Cuando se lo conté a Marta (mi psicóloga) se llevó una gran alegría por que ese era un gran paso para ir controlando la timidez y superar la vergüenza de dar un discurso ante casi 100 personas. Ella no dudó de mi ningún momento porque sabia que lo haría bien aunque yo tenía mis dudas, así que me comentó que en la siguiente sesión trajese el discurso hecho para ponerme a ensayar delante de gente de allí del centro o solo delante de ella.

Me puse manos a la obra y no sabia ni como empezar, si darle un toque cómico, serio o tirar de internet… cosas así. Miré vídeos en youtube y la verdad que hay discursos muy graciosos, pero creo que eso no iba conmigo por que los nervios igual me jugaban una mala pasada e igual los chistes no se entenderían bien. Así que decidí hacer caso a mi primo Raúl y ser yo mismo, me puse a escribir todo lo que me salia de mi mente, eran muchos recuerdos y muchas cosas que decir pero todo no podía ser por que sino se haría muy pesado y a mi muy eterno.

Elaboré un primer discurso que fue el que lleve a Marta para ensayar, aun no me convencía mucho de como me quedó pero tenia dias para ir dando forma a ese primer discurso. Un rato antes de acabar la sesión, Marta me vio el discurso y me dijo que estaba muy bien y que ensayase delante de ella, que fuese leyendo y mirando a la gente y novios de vez en cuando, comencé a leer y ya me estaba poniendo nervioso y a la vez emocionandome demasiado me costaba acabarlo, me corrigió el movimiento de llevarme las manos a la nariz y boca que eran de los nervios, me decía sujeta la hoja con las 2 manos será más fácil. En el segundo ensayo ya corregí ese error y lo hice mejor pero notaba que era muy emocionante y que no lograría acabarlo, también lo vi un poco corto. Me dijo que ya lo tenia hecho y que me iba a salir muy bien si me ponía a ensayar delante del espejo y varios consejos más.

A medida que iba perfeccionando el discurso iba ensayando delante del espejo mientras me curaba la ileostomía, en el metro simulaba que eran los invitados y con mi mente iba redactando el discurso y sujetando la carpeta con las 2 manos para no cometer los fallos.

Así hasta que llego el día de la boda, horas antes ensayando ante los peluches de trancas, barrancas, cojín de westy y el minion Bob. Llegó el momento, comenzó la ceremonia toda muy chula con los novios entrando bailando al paso de su música favorita, mi primo y mi tío haciendo de «curas», hasta que mi tío dijo si alguien quiere decir unas palabras… y me levante hacia el «altar», Samantha ya se quedó mas blanca que el vestido por la sorpresa y a la vez orgullosa de que su primo, el tímido de la familia iba a hacer el discurso de su boda antes casi 100 personas. La verdad que nervioso no estaba, e iba poco a poco para que se me entendiese, pero me iba emocionando al ver a mi prima Sami y mi tía Feli tan emocionadas, ya me quedaba poco por terminar y en el ultimo párrafo ya me pudo la emoción, los ánimos de de mi familia y sus amigos me dieron fuerzas para terminarlo, lo termine y lo que no me esperaba es que aparte de emocionar a Sami y a mi tía Feli (que nos fundimos en un gran abrazo emocionados, primero a Sami y luego a Feli) emocioné a todos los invitados, después de la ceremonia se me iban acercando a felicitarme y decirme que estaba muy bien y que era emotivo. Menos mal que no leí el primero sino allí faltarían clinex.

Así que me siento orgulloso de superar este reto tan difícil y demostrar que los timidos tambien pueden dar un discurso en una boda. Si es que «Querer es poder».

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