En el post de hoy, voy a hablar de mi vuelta a las gafas, el por qué tengo que llevarlas y sus orígenes. Creo que esta va a ser unas de las publicaciones más duras que he escrito sentimentalmente hablando, aparte de cuando me tuvieron que operar para ponerme la ostomía.
Por suerte ya no me acuerdo tanto de cuando era un canijo, así que contaré lo que recuerdo. Todo empezó cuando tenía 3 años, mis padres notaron que empezaba a ver mal, bueno más bien es que me iba chocando contra todo. Me llevaron al oftalmólogo y tras revisarme vieron que tenía cataratas congénitas hereditarias y precisaba de operación. Tras las pruebas previas de la operación, yo ya tenía 4 años y ya me tocó pasar por el quirófano para operarme de un ojo, al cabo de un tiempo operarme del otro ojo y después de los dos ojos, con 6 años ya había pasado 3 veces por quirófano, buen debut.
Todo esto significaba que tenía que llevar gafas ya que tenía bastantes dioptrías y las gafas por aquel entonces discretas no eran. En aquel momento era un niño inocente de 6 años empezando 1º de EGB y los niños no eran muy crueles como ahora, lo malo es cuando crecen. A mí me pilló el cambio de la EGB a Primaria, pasé de 4º de EGB a 5º de Primaria, no es por presumir, pero ahí sacaba hasta matrículas de honor, luego me eché a perder con la edad del pavo, hay que ser sinceros. A partir de 5º de Primaria, los 4 cursos de la ESO y Bachiller hasta que lo dejé, no fueron muy buenos para mí, era el objeto de toda mofa por llevar gafas, si eran de culo de botella pero es que no había remedio, era eso o no ver ni un pijo. No era un buying como está pasando actualmente, por suerte no existía internet ni whatsapp, pero la verdad que no lo pasaba nada bien, una vez hasta un chaval me rompió las gafas y baratas no eran precisamente, mis padres temblaban cada vez que se rompían, algunas veces tirábamos de súper glue.
En la adolescencia hasta me seguían a mi casa o aparecían en mi zona solo para ir a insultarme sin motivo, por eso llevo tan mal que me juzguen sin saber y los insultos sin motivo. En el tema laboral, tampoco me fue fácil, muchas entrevistas «no daba el perfil» y en un trabajo me hicieron la puñeta, menos mal que El Corte Inglés me aceptó tal y como era y estuve allí 12 años. En el amor, directamente sin comentarios, parecía que era pecado estar con un chico con gafas, por desgracia pasa con muchas cosas más.

Yo era un chico tímido (y lo sigo siendo), las burlas no ayudaban, incluso en la calle me saltaba alguna chica buff que feo y ni me conocía, eso hacía cerrarme más aún. Cuando empecé a trabajar, me prometí a mí mismo que si conseguía un contrato fijo, me compraría las lentillas ya que con las gafas me sentía bastante acomplejado y eso que los modelos habían evolucionado un poco. Dicho y hecho, cuando ya conseguí un trabajo estable me fui a por las lentillas, al principio no me hacía con ellas pero según avanzaban los días me iba adaptando.
Esto es una resumida historia evidentemente, aquí no caben todos esos años y tal vez mi cerebro tenga todos esos recuerdos ahí retenidos pero que ahora están volviendo a salir con la prohibición de las lentillas y la vuelta a usar gafas, solo las usaba en casa porque no podía estar todo el día con las lentillas. Cuando me operaron de ostomía, llevé durante un tiempo las gafas, pero no era la misma situación, en aquel momento estaba más preocupado por la operación que por las gafas, además que estaba tan delgado, que las gafas ayudaban a disimular mi delgadez. Toda historia ya la sabe mi psicóloga Marta ya que al comienzo de la terapia indagó sobre mi infancia, de ahí sacó que no pude practicar mis habilidades sociales hasta hace dos años, vamos que llevo la «L».

Hace unos meses, en el mes de mayo para ser concreto, empecé a tener problemas de visión, hasta tal punto de ver doble. Me ponía a escribir en el ordenador y se me distorsionaban las letras, como soy un «burro», seguí forzando la vista para poder acabar las tareas que tenía pendientes, así estuve unas 2 semanas. Me tocaba consulta con mi psicóloga Marta y me vio que los ojos empezaban a ponerse rojos (ese día no me tocó llorar en consulta), la comenté los síntomas que iba teniendo y me dijo que tenía pinta de un cuadro de estrés, tenía las axilas bastante irritadas, principal síntoma, aparte de visión doble, falta de concentración… Me recomendó descansar hasta que los síntomas remitiesen, para más inri, los ojos los tenía cada vez más colorados, por suerte me mandaron unas gotas para la vista cansada y a los pocos días ya los tenia perfectos.
Cuando parecía que todo iba bien, en agosto empecé a tener problemas de visión de nuevo, empezaba a ver moscas flotantes, esto tiene nombre, se llama miodesopsia. La verdad, que no «será nada» pero a mí me tenía bastante preocupado por mis antecedentes, pensaba que era algo de las cataratas e incluso de la enfermedad de Crohn, yo ya estaba moviéndome para pedir cita al oftalmólogo. Por si no fuera poco, el ojo izquierdo me empezó a doler, ese día tenía terapia con Marta y se dio cuenta de nuevo, me dijo «hijo vaya racha con las vista, tienes el ojo rojo de nuevo», ese día sí me tocó soltar alguna lagrimilla, aparte de las que ya soltaba el ojo por sí solo.

No di mucha importancia al ojo colorado, aunque me extrañó que solo pasara en un ojo y no en los dos, por eso tal vez pensé que se pasaría en unos días. Pero con el paso de los días el ojo me dolía más y apenas podía abrirlo, de hecho, me costaba ver, veía las letras borrosas y distorsionadas. A partir de ahí ya sí que me empecé a asustar, no sabía que me estaba pasando: ojo colorado, con dolor, visión distorsionada, con cataratas y enfermedad de Crohn… quien se ponga en mi lugar se lo puede imaginar. No podía dejar de pensar en que las cataratas podrían haber empeorado o que la enfermedad de Crohn estaba haciendo de las suyas porque puede afectar a los ojos también.
Acudí al ambulatorio a que me atendieran de urgencia, mi doctora estaba de vacaciones, así que me valoró otra. Al verme el ojo y decir que tenía enfermedad de Crohn, me derivó directamente a urgencias para hacerme pruebas, ella pensaba que podría ser una conjuntivitis o una uveítis. Fui casa de mis padres (me he independizado) porque viven al lado y les comenté que tenía que ir a urgencias. No estaba muy nervioso (pero si intranquilo) porque por desgracia ya estoy acostumbrado, me tomé dos aquarius tranquilamente antes de ir, tenía asumido que iba pasarme la tarde y noche allí metido al no ser un caso grave. Mis padres me querían acompañar por si acaso, pero entre que en el Hospital Ramón y Cajal aparcar es una odisea, al no precisar cama no dejan entrar acompañantes y yo valoré que no era tan urgente, pues fui solo cogiendo el autobús exprés hacia el hospital.
Llegué al hospital y cuando doy mis datos en admisión, la chica me dice «no sé qué pasa hoy con los ojos porque ya sois varias personas que venís hoy» y yo buff de aquí no salgo hasta mañana. Tras unos 10 minutos, me pasaron al área de consultas de urgencias, por el camino iba mirando y yo pensando o este área es nueva o han reformado urgencias porque estaba todo muy nuevo y apenas había pacientes.
Al poco de sentarme en la sala de espera, me llamaron para entrar y valorarme. Estuvieron un buen rato mirándome los ojos, yo creo que mi caso de cataratas debe ser poco frecuente porque tuvieron que valorarme entre dos especialistas. Tras comentarse entre esos términos que yo no conocía, el especialista me dijo que tenía una infección en la córnea (queratitis) provocada por alguna bacteria que ha cogido la lentilla, nada que ver con la enfermedad ni las cataratas. Tenía que esperar un poco porque querían hacer un cultivo para averiguar que bacteria era, yo creo que fue el peor rato que pasé porque eso de que me metan un bastoncillo en el ojo para raspar como que muy cómodo no es. Me mandó antibiótico en gota, lágrima artificial, una pomada, volver a los dos días a consulta y las lentillas prohibidas hasta nueva orden. Lo más sorprendente de todo es que solo estuve una hora en urgencias, también es verdad que era el mes de agosto, eso ayuda bastante.
No me hizo mucha gracia eso de no poder usar las lentillas y volver a las gafas, siempre me queda el recuerdo infantil/adolescente, aunque sé que esta vez es diferente porque las gafas son muy diferentes y ahora hasta hay gente que lleva gafas sin cristales, pero yo sigo viendo que aún no está muy bien visto. Las personas que me han visto con ellas puestas me dicen que me quedan muy bien porque me favorecen, pero a mí me cuesta, pero bueno, si he aceptado y me he adaptado a una bolsa de ostomía. Yo creo que con el tiempo me iré aceptando con las gafas, no me gusta como salgo en las fotos pero bueno, nunca he sido fotogénico. Ahora siempre me digo que las gafas es como si fuese mi «bolsa» y tengo que aprender a vivir con ellas al igual que hice con la bolsa y la chica que quiera estar conmigo ahora tendrá que aceptar las gafas, la bolsa y a Duke.
La verdad que la queratitis ha sido un poco puñetera de quitar porque he estado casi un mes con el tratamiento y yendo a revisiones semanales al hospital. Aprovechando la ocasión de que me derivaron al oftalmólogo del hospital, comenté al especialista el tema de las moscas flotantes y en la última consulta me dilató las pupilas para valorar. Por suerte, el médico no vio nada fuera de lo normal y que si esas moscas se reproducen o se hacen más grandes debería volver a consulta, cosa que me alivió, pero ¿entonces porque salen las moscas? parece ser que surgen en momentos puntuales.
Al mirarme los ojos más a fondo con la dilatación, el especialista me comentó la posibilidad de pasar por quirófano para ponerme lentes intraoculares, parece ser que antes no lo cubría la Seguridad Social, el cree que me vendrá muy bien y que mejorará mi calidad de vida, eso sí, tendría que llevar gafas pero con una graduación mucho menor. Pregunte los riesgos, como en toda operación siempre los ahí pero hay que tener muy mala suerte, lo que pasa que aún me queda en mi memoria cuando me diagnosticaron enfermedad de Crohn y que iba a hacer vida normal… he acabado con una ostomía… sé que no va a pasar nada, pero el miedillo siempre queda. Me pasó el informe para que busque yo en internet y el día 11 de octubre preguntar dudas y decidir si paso por quirófano o no. Si decido que si, en noviembre operarían el ojo derecho y a los pocos días el izquierdo. Es una decisión que parece sencilla según se lee, pero me gusta saber los pros y los contras porque eso de que me toquen los ojos no me hace mucha gracia.
Ya por acabar, menos mal que mi psicóloga en la última consulta me hizo ver las ventajas de operarme y levantarme el ánimo ya que ese día no estaba muy fino, se me salían los lagrimones porque ha habido un momento en que se me ha juntado todo y en el tema de la vista estaba muy preocupado, al menos me he desahogado con ella. Por ahora estoy bien, volviendo a retomar poco a poco mis tareas, aunque hay momentos de decir David para que se te va la vista, llevo pocos días sin el tratamiento y supongo que será normal. Solo espero que conforme vayan pasando los días vaya recuperando la normalidad y volver al mismo ritmo con las redes sociales, no quiero más sustos.

Esta ha sido mi experiencia, quería contar un poco la realidad que viven muchas personas con gafas, sobre todo en niños y adolescentes. Sé que ya no es como antes, pero aún sigue habiendo discriminación por llevar gafas, de todo tiene que haber en este mundo.
«Antes de juzgar a una persona, hay que saber su historia»
Última actualización: 30 de agosto 2019