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Lentes intraoculares para mejorar mi calidad de vida

Hace unos meses comenté en el post Vuelta a las gafas que tenía que pasar por quirófano para poner lentes intraoculares en ambos ojos por recomendación del oftalmólogo y así mejorar mi calidad de vida. La función de la lente es sustituir al cristalino que tuvieron que quitar cuando me operaron de cataratas y la función del cristalino es la de enfocar objetos situados a diferentes distancias.

El oftalmólogo me comentó que primero se operaria el ojo derecho porque era el que mejor estaba y cuando el ojo esté recuperado se haría la operación del ojo izquierdo porque la intervención era más compleja debido a que el iris estaba muy pegado y requería más incisión y más tiempo de recuperación. Antes de firmar el consentimiento, me informó de los riesgos, poca probabilidad de tener un desprendimiento de retina algo que me daba algo de miedo aunque tenía que arriesgarme porque yo notaba que cada vez veía peor. Por suerte no tenía que ingresar antes ni quedarme ingresado, eso era un alivio.

La primera operación era el 14 de noviembre, previo paso por el anestesista para ver que tratamientos estaba tomando y seguir las pautas antes de pasar por quirófano, básicamente era estar en ayunas 8 horas y 24 horas sin tomar el anticoagulante que estaba tomando por la arritmia. Ese día apenas dormí, estaba inquieto porque me da mucho respeto que me toquen los ojos ya que son un órgano esencial y que saliese mal no me iba a hacer mucha gracia. En el hospital ya estaba más relajado, sentado en un sillón y cada rato me echaban gotas para dilatar la pupila y un pequeño pinchazo para dormir el ojo, estuve un buen rato hasta que me llevaron dentro del quirófano. Allí ya me tumbe en la camilla y me pusieron todos «chismes» necesarios para la intervención, no duró mucho, apenas 15 minutos, pero se me hicieron un poco largos. Al cirujano le volvía loco porque me decía «no muevas el ojo» pero es que inevitablemente lo movía porque al notar que me lo tocaba hacía el acto reflejo, sobre todo cuando tuvo que ponerme un punto en el ojo. Cuando acabó me dijo «la próxima vez te pongo más anestesia porque no paras quieto y el otro ojo es más complejo».

Acabada la intervención, me dieron un zumo y galletas para reponer fuerzas y me explicaron las pautas a seguir: no dormir sobre el lado del ojo operado, no hacer esfuerzos durante 7/10 días, echarme unas gotas en el ojo y acudir a consulta el día siguiente para revisión. La recuperación fue satisfactoria, aunque tenia molestias de la lente ya que tenía era un cuerpo extraño dentro del ojo y pasaron varias semanas hasta que se me quitó esa molestia. Otro inconveniente fue que al estar operado de un ojo y del otro no, notaba la diferencia de graduación y lo pasaba mal a la hora de leer, ver ciertas distancias y el punto que tuve en el ojo hasta la siguiente intervención, que pasó un mes y pico.

Sinceramente esos días eran de aburrimiento extremo sin poder hacer esfuerzos y sin ver bien, intentaba hacer cosillas con el móvil pero a los 10 minutos se empezaba a cansar la vista. Busque maneras de agrandar la letra en el móvil con las opciones de accesibilidad y con eso me «apañaba», en el portátil tiraba del zoom del Chrome pero me costaba más. Mi miedo era no llegar bien a la ponencia que tenía que hacer en Valencia el 13 de diciembre, digamos que me supe defender y el cirujano me dio su consentimiento en viajar ya que vio que el ojo estaba recuperándose bien. Aunque con un contratiempo, la pupila aún seguía dilataba y no logra cerrarse del todo y eso con los reflejos puede que me perjudique y podría haber una segunda intervención en ese ojo. Este inconveniente ha decidido dejarlo para después de la operación del ojo izquierdo y valorar con todo terminado, de paso me dio fecha para la operación del ojo izquierdo. Me comentó la posibilidad de operar el 26 de diciembre y acepté porque quería acabar con todo lo antes posible, la verdad que no me gustaba la idea de comenzar el año pasando por quirófano.

Celebré la Navidad tranquilamente con mi familia y el día 25 por la noche empecé a encontrarme mal, estar destemplado, sudar y mucha sed. Me fui enseguida a la cama con una botella de aquarius al lado para ir bebiendo hasta la hora límite para no perjudicar la anestesia. Estaba rezando para no ponerme malo justo ese día, mi consuelo era que no tenía fiebre y solo eran esos síntomas. Apenas pude dormir esa noche entre la sed terrible que me daba, sudores fríos y los nervios porque esta intervención era más compleja y había probabilidades de que hubiese contratiempos como que esa lente no encajase bien y tener que optar por otro tipo. Milagrosamente, me levanté bien, aunque con mucho sueño.

Cuando estaban preparándome para dilatar el ojo me decían que tuviese el ojo cerrado porque así hacía más efecto la gota y aprovechaba para cerrar los dos y «descansar», total no tenía otra cosa que hacer hasta que me pasaran a quirófano y de paso me apuntaba el truco para cuando tenía que echarme las gotas. Me pasaron dentro del quirófano y me tumbe en la camilla, esta vez tocaba anestesiar de una manera diferente, pinchando debajo del ojo, me dice el cirujano «vas a notar como una picadura de avispa», le respondo «nunca me ha picado una avispa». Empezó a pinchar y la verdad que no sé lo que dolerá la picadura de una avispa, pero yo vi las estrellas del dolor, era bastante incómodo y me quedé dormido por la sedación. Me sentó bien la siesta, me desperté menos cansado y con el ojo tapado, todo era diferente a la vez anterior, me sentía extraño y me recordaba a cuando me operaron de pequeño que iba con un parche en el ojo. Esta vez la recuperación iba a ser más lenta, tenía que estar mínimo 10 días en reposo sin hacer esfuerzos, más visitas a la consulta y el ojo más inflamado ya que las incisiones eran más profundas.

La «ventaja» de esta recuperación es que al día siguiente ya me destaparon el ojo y para mi sorpresa ya no notaba esa diferencia de graduación y podía ver decentemente aunque el ojo me dolía bastante al estar inflamado. En la última revisión que fue hace unas semanas, aún no había recuperado toda la visión, de hecho aún me cuesta enfocar de lejos y cuando los ojos se cansan de leer empiezo a ver borroso. Con decir que en mi última cura de la fistula tenía a mi vecina enfrente y ni la reconocí porque a cierta distancia me es difícil reconocer.

Aun se me hace extraño no tener que ir a ponerme las gafas o lentillas, hay veces que tengo la sensación de tener los ojos cansados de cuando tenía demasiadas horas puestas las lentillas y querer quitármelas. Sé que aún me quedan meses de recuperación y de tener la vista totalmente recuperada, al menos ya voy aguantando un poco más la pantalla del ordenador y he podido terminar este post poco a poco. De todas maneras, cuando el oftalmólogo crea conveniente me va a graduar la vista ya que es probable que tenga que usar gafas de una graduación muy baja para usar en estos casos.

Última actualización: 15 de agosto 2019

One reply on “Lentes intraoculares para mejorar mi calidad de vida”

Qué bien que te haya funcionado. Mi madre tiene que operarse una catarata y le han dicho que le pondrán una lente intraocular también, a ella le da pánico porque sólo tiene ese ojo, el otro lo perdió hace años pero yo creo que va a estar fenomenal porque ahora mismo con la cantidad de miopía y astigmatismo que tiene además de la catarata está casi ciega.

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