Cada 4 de noviembre es especial para mí, hace justamente 3 años que decidiste aparecer en mi vida, yo no conocía tu nombre aunque me dijesen que te llamabas ostomía, tus características, tu función, no sabía cómo eras y si realmente ibas a salvarme la vida porque básicamente te veía como un problema importante.
Entré al quirófano llorando, muerto de miedo, sin saber que iba a ser de mí a partir de ese momento y con 30 años de edad. Desperté confuso, sin ganas de saber de ti, quería ignorarte, no quería saber de ti. Eras una pesadilla de la que quería despertar pero no llegaba ese momento en el que quería levantarme sobresaltado de mi cama y ver que todo seguía igual que antes.

Esta pesadilla nunca acababa, entonces me di cuenta que no era una pesadilla, que estabas ahí, que ibas a ser una parte más de mi cuerpo, que íbamos a ir juntos a todos lados ya que ibas a ir siempre pegada en mi tripa. Te reconozco que solo te veía pegas, me caías mal, no te quería ni mirar porque sentía que me habías jodido la vida. Te juzgué antes de conocerte, un error de los humanos y de la sociedad en sí.
Mis enfermeros de ostomía (estomaterapeutas) nos obligaban a conocernos poco a poco, al fin y al cabo tenemos que convivir juntos aunque no queramos. Me explicaban cómo manejarte, como convivir contigo, que ibas a mejorar mi calidad de vida e iba a adaptar mi vida a la bolsa de ostomía, con algunas limitaciones, pero pocas. Con el paso de los días nos íbamos llevando bien, pero yo no me adaptaba a ti porque no sabía si te estaba colocando bien o mal. Sus sabios consejos hicieron que saliéramos del hospital siendo unos conocidos, pero sinceramente, yo no te quería en mi vida, quería que te quitasen de mi tripa en los próximos meses como me iban diciendo los médicos.
Con el paso de las semanas, me di cuenta que una de tus funciones era salvar vidas, aparte de recolectar mis heces, ya que salvaste la mía aunque yo no lo viese así. Yo aún te tenía algo de manía porque mi miedo era que la gente te viese cuando te llenas, te notase por los ruidos o que creía que ibas a oler, una de mis obsesiones, o cómo presentarte en sociedad… ese gran dilema.

El camino no fue fácil aunque haya días que te pinte de color de rosa, tuve que recurrir de ayuda psicológica a través de una psicóloga privada. Ella empezó a hacerme ver que aunque yo no te quisiese, teníamos que convivir durante una temporada y tenía que dejar de verlo como algo malo para poder aceptarte con una serie de consejos que me pautó, aunque en ese instante ya te tenía algo más asimilada, pero me seguías cayendo mal.
Cada revisión, cada prueba negativa para poder deshacerme de ti me desanimaba ya que veía como objetivo quitarte del medio y recuperar mi antigua vida, no es que fuese la leche, pero me gustaba más que esta. Empecé a conocer gente que también te llevaba pegada en la tripa, encima gente joven, me produjo un «alivio» saber que no era el único y al empezar a entablar conversaciones e incluso amistades ya iba viéndote de otra manera.
La terapia psicológica me ayudó a centrarme en otro objetivo, básicamente vivir y aceptarte tal como eres, a aprovechar el momento ya que librarme de ti iba a ser difícil, disfrutar de las personas que iba conociendo y empezar a hacer vida social, hacer cosas que me gustasen como buscar nuevos hobbies o formarme para el futuro. A partir de ahí nos empezamos a hacer amigos, aunque ya hay días que sinceramente, ni me acuerdo que estás ahí pegada hasta que estás llena a reventar.
Ahora nos conocemos demasiado, sé que no te gusta el verano porque te irritas según empiezan a subir las temperaturas, te pido que el próximo verano me des tregua jodía. Sé que no aceptas cualquier producto, eres exquisita, que no me dejas comer judías pintas con lo buenas que están. Que algunas noches te pones en modo fiesta con las fugas de heces y dejarme desvelado en algunas ocasiones. Nunca olvidare cuando te dio el venazo y básicamente te volviste loca y empezaste a llenarte hasta reventar en pleno vagón del Metro de Madrid, menos mal que estaba la faja puesta y evitó que pasase el mayor bochorno del mundo mundial, aunque yo creo que la cara que se me quedó fue de las épicas.
Aunque muchas veces te he pintado de color de rosa, sé que para otras personas no es así, sé que tienes tu parte mala, pero hay que convertir tus debilidades en fortalezas porque si no gastamos los días viviendo en querer quitarte del medio y ver todo lo malo que tienes en vez de disfrutar de la vida, que es corta. He vivido rechazos según te he mencionado o presentado ante chicas, se deben pensar que me van a tener que cuidar, pero yo se cuidarme solito, sé que no eres agradable de ver para quienes no te conozcan y menos en mi tripa jeje, pero yo no te he elegido y tal vez esas chicas no merezcan la pena.
También, gracias a ti, perdí mi puesto de trabajo porque los médicos consideran que no puedo trabajar en mi puesto de reponedor y han tenido que incapacitarme, aunque me revisan una vez al año para ver si te quitas de mi vida, pero es al revés, cada año que pasa suceden más cosas para que te quedes ahí más tiempo. Sé que no era el trabajo de mi vida porque mi último año bueno trabajando acabé quemado y replanteándome cambiar de trabajo, pero se echa de menos la rutina.

Por otra parte, «agradezco» que hayas aparecido para darme cuenta que mi antiguo estilo de vida no era el adecuado, me estaba perdiendo muchas cosas y que si no fuese por ti ahora no las estaría haciendo cómo ser ponente, viajar, conocer personas que forman parte de mi nueva vida, formarme, aprender… Me hiciste replantearme muchas cosas que voy cambiando poco a poco porque vi que casi me voy a otro barrio y sigo vivo gracias a ti.
Me has ayudado a recuperar mi calidad de vida que antes no tenía, fueron unos meses de intenso dolor de tripa y culo que solo tú has podido quitar. Los médicos nos quieren separar, pero es que me veo tan bien sin dolor que no quiero que nos separen ya que eres la única que puede frenar a ese monstruo llamado enfermedad de crohn al que dormiste. Ahora parece que ese monstruo se está volviendo a despertar, así que aun te queda trabajo maja, aguantar al monstruo y a aguantarme a mí porque tiene pinta que aún te vas a quedar durante un tiempo más en el que viviremos más aventuras y desventuras.
Un saludo bolsita de ostomía.
Atentamente.
Las Experiencias de David
Última actualización: 28 de mayo 2019
4 replies on “Cumplo tres años de vida gracias a ti, bolsa de ostomía”
Me emoción tu historia y me hizo revivir algunos momentos….
Gracias por compartirla y mostrarla de este modo.
Me gustaMe gusta
Gracias a ti por leer mi publicación y dejar comentario 🙂
Me gustaMe gusta
Me ha traído muchos recuerdos, pero tu forma de exponerlo ha sido emocionante, un abrazo enorme
Me gustaMe gusta
Muchas gracias Ana. Espero que te sigan gustando los próximos posts. Un sbrazo
Me gustaMe gusta